
Franco Colapinto, entre la frustración y la esperanza: “No vamos a rendirnos”
El argentino abandonó en Singapur por una falla mecánica y Alpine completó su tercer GP consecutivo sin sumar puntos. Aunque la pelea por el quinto puesto se complicó, el piloto sostiene que el A526 tiene ritmo y mira con entusiasmo las próximas fechas.
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Franco Colapinto se fue del Gran Premio de Singapur de Fórmula 1 con una sensación difícil de disimular. Por segunda vez en el mismo fin de semana, una falla en su Alpine lo obligó a detenerse en pista. El sábado apenas pudo completar dos vueltas del Sprint por un problema que el equipo identificó como relacionado con el Energy Store; el domingo, después de largar 15º y avanzar algunas posiciones en los primeros metros, una posible falla en la transmisión puso fin a su carrera en la vuelta 29.
El abandono completó además una secuencia especialmente negativa para Alpine. El equipo francés no sumó en Bakú, tampoco lo hizo en Bahréin y volvió a quedarse en cero en Singapur. Durante ese tramo, la diferencia con Racing Bulls en la pelea por el quinto puesto del Mundial de Constructores pasó de 22 a 32 puntos: 100 contra 68.

Colapinto no intentó esconder la frustración, aunque tampoco convirtió el problema en una excusa. “Fue frustrante no poder terminar otra vez la carrera por lo que parece haber sido un problema en la transmisión”, explicó después del Gran Premio. Y enseguida puso la situación en contexto: la confiabilidad había sido uno de los puntos fuertes de Alpine durante el año y confía en que el equipo “podrá identificar la causa y aplicar las correcciones necesarias”.
Esa mirada resulta importante después de un fin de semana en el que los problemas mecánicos tuvieron demasiado protagonismo. La falla del Sprint fue localizada y el componente afectado fue reemplazado antes de la clasificación. Colapinto consiguió entonces avanzar hasta Q2, aunque terminó 16º después de sufrir un cambio de balance y falta de agarre trasero. La penalización de George Russell le permitió ganar una posición en la grilla del domingo y arrancar 15º.
UN BUEN COMIENZO QUE NO PUDO CONVERTIRSE EN OPORTUNIDAD
La carrera había empezado bastante mejor. Colapinto destacó su largada y aseguró que pudo superar “un par de autos” en las primeras vueltas. A partir de ahí apareció uno de los problemas habituales de Marina Bay: cuando los autos quedan agrupados y las diferencias de ritmo no son grandes, encontrar un lugar para superar resulta extremadamente difícil.

“Después simplemente fuimos siguiendo al auto de adelante porque acá es difícil adelantar”, resumió. No era una carrera espectacular, pero seguía abierta. Alpine comenzaba a analizar el momento de la parada y cuál podía ser el siguiente movimiento estratégico cuando el argentino detectó que algo no funcionaba correctamente.
“Justo cuando estábamos pensando en una parada y en nuestro próximo movimiento, sentí un problema y quedó claro que teníamos que detener el auto”, explicó Colapinto, que desertó en la 29ª vuelta.
La parte más interesante de su análisis aparece cuando deja atrás el problema particular de su auto y mira la situación general del equipo. Colapinto reconoció que las últimas semanas fueron difíciles y que Alpine salió de la triple fecha sin puntos. “Sabemos que hemos perdido terreno en el campeonato y eso hace nuestro trabajo más difícil”, señaló.
No es solamente una percepción. Racing Bulls aprovechó Singapur para volver a sumar con Liam Lawson, séptimo el domingo después de haber conseguido también cuatro puntos en el Sprint. Alpine, en cambio, terminó el Gran Premio con Pierre Gasly sin puntos (9° y 11º) y Colapinto fuera de carrera.
La diferencia por el quinto lugar ya no es menor. Con 32 puntos de desventaja, Alpine necesita empezar a descontar de manera sostenida durante las seis fechas que restan. Y para conseguirlo no puede depender únicamente de que el A526 sea rápido durante una clasificación. Necesita convertir ese rendimiento en resultados y, especialmente, tener los dos autos disponibles los domingos.
Colapinto, sin embargo, encuentra una razón concreta para mantener la confianza: el ritmo del auto. “Con la velocidad que tenemos seguimos teniendo esperanzas de poder competir y luchar por puntos en las carreras que quedan”, afirmó.
AMÉRICA APARECE COMO UNA OPORTUNIDAD ESPECIAL

Después de hablar de las fallas, los puntos perdidos y una pelea por el campeonato que se hizo más difícil, el argentino puso la mirada en el próximo bloque del calendario. “La próxima triple fecha es una de las partes del año que más espero, porque corremos en América, más cerca de casa, y realmente puedo sentir la energía de los fanáticos”, afirmó.
La Fórmula 1 continuará con Austin, México y São Paulo, tres carreras consecutivas entre el 23 de octubre y el 8 de noviembre. Para Colapinto, especialmente Interlagos tiene un significado particular por la presencia masiva que suele tener el público argentino y por tratarse de la carrera geográficamente más cercana de la temporada.
Ese tramo llega, además, en un momento en el que Alpine necesita reaccionar. No sólo por los 32 puntos que lo separan de Racing Bulls, sino porque las últimas carreras mostraron que cualquier problema —un error en Bakú, una oportunidad desaprovechada en Bahréin o dos fallas mecánicas en Singapur— tiene ahora un costo mucho mayor.
Colapinto cerró su análisis con una frase sencilla: “Vamos a seguir empujando y no vamos a renunciar a nuestro objetivo como equipo”
.Después de Singapur, ese objetivo es más difícil que tres carreras atrás. Pero también está mucho más claro lo que Alpine necesita para mantenerlo vivo: recuperar la confiabilidad, aprovechar el ritmo que asegura tener y volver a sumar con ambos autos. Y lo bueno para Colapinto es que la próxima oportunidad llegará en una parte del calendario que siente especialmente propia.





